lunes, marzo 24, 2008

Los Ancares II, la aventura continua


No estaba a priori entre los propositos de año nuevo, pero visto lo visto no estaría mal que lo hubiera metido entre ellos, así podría haberlo cumplido.
El día 19 nos pusimos en marcha camino Soria, digo camino Degrada, a un kilómetro del albergue donde hacia tres años había estado ya. Dos horas y media de viaje, los últimos 45 minutos insoportables, y eso que eran las 8 y media de la noche. Llegué reventado a la pensión, el Meson Novo. Sin embargo, la compañía y la amena conversación pronto cambió mi estado. Tertuliamos sobre pelos en ensaladas, sobre otras caminatas pasadas y despues de cenar y reirnos bastante con el ventanuco, nos fuimos a tomar algo al meson enfrente del nuestro, donde hay que reconocer que había un ambiente muy agradable, de los que le gustaría al amigo Ovi. Tras desear cambiar mi licor café por el cola cao de mi hermano, nos fuimos a dormir. Decir que unos tuvimos mas suerte que otros, pero gracias a Dios, el ventanuco no se abrió mas de lo que nuestra imaginación deseaba.
Así que Jueves Santo y lo que se dice, a caminarrrr. No es una ruta dificultosa, en condiciones normales. Decir que coroné sin mayor complicación que el propio cansancio acumulado. Pero después de descansar en la cima del tres bispos...vino lo peor. No se si hobbits y elfos y enanos y hombres lo hubieron pasado peor en su caminata por la tierra media. Yo lo pasé bastante mal. Fue empezar la cuesta abajo y tener un puñetero dolor en la rodilla derecha que no pasaba. La hombría innata en mi hizo que hasta la campa de no se que, no hiciese prácticamente uso de bastón, pero después de comer, y tras ver que el dolor no remitía, resignado reemprendí la marcha. La cuesta abajo no terminaba y yo cada vez mas me parecía al doctor house con mochila. Me costo tiempo adapatarme a mi nuevo rol de cojo senderistas, y rezaba para que el terreno se pusiese cuesta arriba o llano, para que la molestia remitiese. Cuando el terreno no era tan accidentado no me dolía la rodilla. Los ultimos kilometros fueron un suplicio. Carmen lo pasaba fatal con el sol, a mi la rodilla no me daba tregua ni en las zonas mas fáciles. Al final conseguimos llegar al albergue y por si fuera poco, decidí destrozar mi rodilla un poquito mas conduciendo el coche hasta la aldea del piornedo, total, diez kilometros de precipicios y pisando constantemente freno y acelerador, no son nada.
Por supuesto, fue llegar a la pension, ducharme, cenar y doparme con Ibuprofeno y untarme con mentol chino la rodilla.
Al dia siguiente me dolia menos, pero dolia, y a pesar de todo, como un House masoca, no me importó conducir hasta Ponferrada y despues todo el camino de vuelta hasta Santiago. Ya sabemos el chiste de "Era un cojo tan cojo que dió una cojetá...y metió la cabeza en un charco", verdad Pochi.
Conclusión: La proxima vez hay que llevar menos bebida, que realmente era lo que pesaba en la mochila.
PD: Me gustaría contar todo lo que hablamos del ventanuco, pero eso es algo que uno mismo tiene que vivir, y ver y palpar y por supuesto, reirse con.
PD 2: Hablando de reirse, en la primera foto salgo anunciando sidra el gaitero, lo digo por el maravilloso gorro que llevaba puesto.

3 comentarios:

ovi dijo...

Joer, que penita no haber podido ir, pero obligaciones porcinas mandan, en fin espero estar libre de compromisos gastronómico-familiares para poder ir a sitios como este.
Y lo de la rodilla no se cuenta hombre, o se dice que se debe a una espectacular caida, pero no a dolor muscular, y es que además de ser machote hay que parecerlo, copón.
Mejórese usted.

Capitán Cubata dijo...

jejejejeje vaya aventurilla... tengo ganas de repetirla...

por cierto... tienes el telefono del albergue en el que habiamos estado todos juntos... (excepto OVI, que no se apunta a casi nada...)

saludos y a mejorar esa rodilla

noquieroacordarme dijo...

famosa en el mundo entero...
jajajaja